Qué es la resolución y por qué puede echar a perder tu trabajo

Qué es la resolución y por qué puede echar a perder tu trabajo

Seguro que si trabajas con imprentas o programas de diseño te has preguntado alguna vez qué es la resolución de una imagen y por qué parece obsesionar a los diseñadores. Tirando de manual seguro que has encontrado definiciones de lo más abstractas que te han dejado con más cara de poker que cuando te preguntaban si tu imagen era de “buena calidad”.

Por eso, te lo vamos a poner muy fácil: la resolución básicamente permite que la imagen pueda imprimirse a cierto tamaño sin que se pixele.

Seguro que conocéis a más de una persona que presume de la cantidad de megapíxeles que tiene la cámara de su teléfono móvil o la réflex que usa en modo automático. Aunque no sea lo único en lo que nos tenemos que fijar para marcar la calidad de una cámara no van del todo desencaminados… Ya que lo que nos dice es cuánto podemos ampliar la foto sin perder la nitidez.

Con otras palabras, cuanto mayor sea la resolución de la imagen que queremos imprimir más calidad tendrá y más se parecerá a lo que estamos viendo en la pantalla de nuestro ordenador. Si nos quedamos cortos corremos el riesgo de que nuestro diseño parezca sacado de un videojuego clásico de 8 bits o que de la impresión de necesitar un decodificador para verlo.

¿Qué es la resolución y qué nos indica?

Vamos a empezar por el principio: todas las imágenes que capturas y creas en cualquier programa de diseño de forma digital están compuestas por píxeles. ¿Y eso qué es? Pues la unidad más pequeña de color que existe en cualquier pantalla.

Vale, ¿y qué tiene que ver con la resolución? ¡Todo! ¿Te acuerdas de que te decíamos que la resolución nos permite saber si una imagen es de calidad? Pues eso se debe a que precisamente lo que indica es el número de píxeles por pulgada. Tranquilo, que lo vas a entender muy rápido con la siguiente imagen. En ella puedes ver la misma foto y con el mismo tamaño pero con una resolución que va de 1 x 1 a 100 x 100 pixeles.

¿Ves cómo pasamos de una mancha azul a un diseño difuminado y a uno que se ve perfectamente? Pues pasa lo mismo con cualquier tipo de fotografía. Cuantos más píxeles haya, mejor la veremos.

¿Qué pasa si aumenta el tamaño de la imagen? Si la foto o diseño tiene muy poca resolución y la quieres imprimir a un tamaño muy grande saldrá pixelada. Por eso, a mayor tamaño, mayor número de píxeles total hay en la foto. Mira esta foto:

¿Qué pasa si trabajo con imágenes en baja resolución?

Siendo francos, que estás cometiendo un error de principiante. Para que te hagas una idea, si puedes ver la imagen completa en tu programa de diseño con el zoom al 100%, vas por mal camino.

¿Has comprado alguna vez un póster o camiseta por internet y al recibirla has visto que la imagen parecía difuminada? Seguro que después de la decepción has comprobado la web y se veía perfectamente. ¿Qué ha pasado? Pues que nuestros amigos de la tienda online han cogido cualquier fotografía de internet y la han impreso directamente sin comprobar que tuviese la calidad adecuada.

Bromas aparte, este problema es más común de lo que parece. También les pasa mucho a los diseñadores primerizos que se descargan imágenes directamente de la web en formato .jpg para crear un cartel que acaba teniendo un tamaño diminuto y cuando lo imprimimos… ¡Sorpresa!

Mínimos de calidad para una buena impresión

Una vez que tienes claro qué pasa si haces las cosas mal vamos a ver cómo hacerlo bien. Posiblemente ya se te haya quedado grabado a fuego que la resolución nos indica la exactitud que tienen los detalles de la imagen pero ¿cuál es el valor correcto?

Por lo general, los valores más comunes son 72 ppp y 300 ppp. El primero es el que más verás cuando descargues imágenes de internet, ya que es más que suficiente para que se vean bien en nuestro ordenador y hacen que el archivo “pese” menos. Sin embargo -y este es el origen de la mayoría de los fails- para asegurarnos de que lo que vamos a imprimir va a salir con buena calidad necesitamos trabajar con una resolución de 300 ppp.

Es decir, todas las imágenes que mandemos a cualquier imprenta tienen que tener al menos 300 píxeles por pulgada. Por ejemplo, si vas a imprimir algo en tamaño folio necesitarás que la imagen tenga al menos 2480 por 3508 pixeles. Por cierto, asegúrate de que estás trabajando con esta calidad desde el principio, si lo creas con una resolución menor y después lo pasas a 300 ppp no servirá para nada.

Publicado el 21/01/2020 Home 90
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